Receptores Medalla Mérito Botánico XIX Congreso Mexicano de Botánica

 

(1) Dr. Fernando Chiang Cabrera.

El conocimiento florístico de Fernando es ampliamente conocido por el gremio botánico nacional, pues lo mismo distingue especies provenientes de matorrales desérticos que de bosques húmedos tropicales. El apoyo desinteresado de Fernando para ayudarnos a conjuntar listas de especies botánicas precisas siempre está ahí para quien se lo solicite. Además, durante décadas los botánicos de diversas partes de México le han pedido su apoyo desinteresado para la descripción en latín de numerosas especies nuevas, una tarea que contados colegas pueden realizar con la propiedad debida. Sin embargo, probablemente su contribución más directa al avance de la botánica mexicana es la revisión crítica de numerosos trabajos florísticos, ya sea tesis, libros o artículos y de estos últimos, especialmente aquellos enviados a las revistas mexicanas, pues es un revisor riguroso, incansable y con una amplia cultura botánica, por lo que siempre aporta valiosos comentarios para mejorar el contenido de los manuscritos que analiza. Posiblemente la muestra más palpable de esta incansable labor editorial son los valiosos volúmenes de la monumental obra de la Flora Mesoamericana.

 

(2) Dra. Nelly Diego Pérez.

Si alguien deseara describir a Nelly podría catalogarla como una persona comprometida con la Botánica, lo cual no describe con justicia su pasión por las plantas. A lo largo de su vida recorrió y colectó plantas en uno de las entidades más complicadas para el desarrollo de trabajos florísticos en nuestro país, el estado de Guerrero. Hace muchos años Nelly se trazó el objetivo de elaborar la flora de este estado, un proyecto que en la actualidad se encuentra en avance constante y que ha permitido evaluar con más propiedad la interesante flora guerrerense. Lo anterior ha sido fruto del equipo de trabajo que logró conformar. Como taxónoma, se dedicó a una familia de monocotiledóneas, las cyperáceas, de la que publicó innumerables tratamientos, buscando desentrañar sus misterios, lo cual logró con creces. Su tesis doctoral engloba el tratamiento de Cyperaceae para todo México, un conocimiento que a escala nacional está restringida a pocas familias. Como profesora, siempre buscó compartir su experiencia florística con numerosos estudiantes y colegas. La contribución de Nelly al conocimiento de la flora mexicana nos da un mensaje alentador y nos habla de la relevancia que debemos darle a la docencia y el trabajo florístico, actividades que no siempre son reconocidas de manera adecuada en el ámbito de las evaluaciones académicas.

 

(3) Dr. Emil Mark Engleman.

Desde su llegada a México, el Dr. Engleman se incorporó a la enseñanza de la anatomía vegetal, una actividad que desempeño por más de treinta años. Él fue alumno de Katharine Esau y su especialidad en ese tiempo fue el estudio del floema. No obstante, como profesor del Colegio de Posgraduados desarrolló con gran visión de investigación el área de anatomía de semillas y embriología. El Dr. Engleman siempre compartió con todos los botánicos que se acercaban a él su extenso conocimiento enciclopédico de la anatomía y morfología vegetal. Un aspecto que sus colegas y alumnos conocieron del Dr. Engleman es que fue un constante innovador de las técnicas anatómicas y era especialmente hábil para buscar soluciones simples y económicas a problemas difíciles de resolver, por ejemplo, la visualización de estructuras anatómicas vegetales en tercera dimensión. Un gran número de estudiantes tuvieron la fortuna de asistir a sus cursos de anatomía y por ello su labor docente es definitivamente sobresaliente, ya que fomentó el interés de la botánica estructural en México y Latinoamérica.

 

(4) Dr. Abisaí Josué García Mendoza.

Desde sus inicios como botánico, Abisaí mostró interés por incrementar el conocimiento florístico-taxonómico de las monocotiledóneas del país, especialmente de la familia Agavaceae. Su aportación para representar especies de esta familia en colecciones de herbario y Jardines Botánicos nacionales ha sido importante, a la vez que ha producido numerosas contribuciones al entendimiento de su compleja taxonomía. Paralelamente, siempre ha estado interesado en la elaboración del inventario florístico de su estado natal, Oaxaca, uno de los más diversos de México. Gracias a su habilidad para conjuntar esfuerzos de numerosos botánicos y a su experiencia en la flora de este estado, coeditó hace un par de años el ya famoso libro “Diversidad florística de Oaxaca: de musgos a angiospermas (colecciones y lista de especies)”, donde logró el ambicioso objetivo de documentar rigurosamente la flora del estado. Esta obra puede ser considerada ahora como una referencia fundamental para los interesados en conocer la Flora de México.

 

(5) Dr. Mario González Espinosa.

Mario siempre fue considerado como uno de los ecológos vegetales mejor preparados para el estudio de los bosques de México. Desde su estancia en el Colegio de Posgraduados, en el Estado de México y después en el Colegio de la Frontera Sur, en Chiapas, ha sido un profesor destacado en la formación de numerosos botánicos. En esta última entidad formó un grupo descentralizado de investigación para abordar los procesos y patrones ecológicos resultantes del manejo humano en bosques tropicales y templados, contribuyendo al entendimiento de la sucesión secundaria y su aplicación en la restauración ecológica. A lo largo de su carrera siempre ha mostrado un decidido apoyo en la formación del herbario del ECOSUR. Por su sobresaliente trayectoria, en 2011, dentro del “Programa Volkswagen: por amor al planeta”, se le otorgó el Premio a la Investigación Científica en Conservación Biológica. Al igual que otros receptores de la Medalla al Mérito Botánico, nuestra Sociedad le otorga esta distinción por su más que probado amor a las plantas.

 

(6) Dr. Hugh H. Iltis.

El Dr. Iltis es uno de los botánicos más destacados de los Estados Unidos de Norteamérica del siglo XX y ha sido uno de los pilares para desarrollar la actividad botánica en la Sierra de Manantlán, Jalisco, así como un colaborador entusiasta del establecimiento de la Reserva de la Biosfera en esta importante región biótica de México. Lo que muchos desconocen del Dr. Iltis es que siempre fue una persona muy generosa para apoyar el trabajo botánico, que incluso ofreció su casa en múltiples ocasiones para albergar a estudiantes mexicanos que visitaban la Universidad de Wisconsin y que colaboró activamente a incrementar los acervos bibliotecarios del CUCSUR. Dentro de sus principales contribuciones al conocimiento de la flora mexicana está la publicación de varias especies nuevas, la descripción de la familia endémica Setchellanthaceae. También fue un activo promotor de la difundir la importancia económica y biológica que para el ser humano representó el descubrimiento Zea diploperennis, un maíz nativo diploide y perenne, que fue recolectado por primera vez en la Reserva de Manantlán, un hecho que fue catalogado como uno de los descubrimientos científicos más importante para la agricultura en el siglo XX.

 

(7) Maestra Emily J. Lott.

Contados botánicos pueden considerarse como conocedores de la diversa flora del bosque tropical caducifolio mexicano y Emily es, sin duda, uno de esos pocos casos. Su contribución al conocimiento florístico de este tipo de vegetación abarca varios aspectos. Por ejemplo, es una acuciosa colectora, cuyo material botánico herborizado ha servido de base para la descripción de numerosos taxones nuevos para la ciencia, especialmente para la región de Chamela, Jalisco, los cuales han permitido un inventario minucioso de sus componentes florísticos. No es arriesgado mencionar que gracias a esta prolífica actividad botánica, es ahora posible la realización de múltiples estudios sobre la ecología, fisiología, evolución y conservación de las especies que habitan de esta reserva, lo que ha permitido catalogarla como un referente obligado en la investigación tropical a nivel mundial. Otra faceta muy importante de Emily son sus publicaciones, en donde destacan su Lista Comentada de la Flora de la Estación de Biología Chamela, la descripción de la estructura y diversidad del bosque tropical caducifolio de esta reserva, publicada en 1993 en la revista Biotropica y que fue, en su momento, un trabajo pionero al respecto, así como su valiosa revisión florística y biogeográfica de este tipo de vegetación en México y Centroamérica.

 

(8) Dr. Alberto Ken Oyama Nakagawa.

Algunos de los presentes podrán pensar en Ken como un destacado ecólogo y genetista de plantas, pero otros colegas que tengan una muy buena memoria, podrán recordar su destacado desempeño como maestro de los cursos de Evolución y de Ecología, en la Facultad de Ciencias de la UNAM, el cual la tradición oral entre los estudiantes de biología recomendó ampliamente a través de muchas generaciones. Además de su destacada labor docente a nivel de licenciatura y posgrado, la historia de nuestra Sociedad lo identificará, sobre todo, con la transformación editorial del Boletín de la Sociedad Botánica de México, acontecida en 1994, a partir del número 55. A pesar de las controversias que en su momento despertó este cambio en imagen y contenido, estas modificaciones editoriales permitieron que nuestra revista iniciara su difícil pero seguro camino para convertirla en una publicación de trascendencia internacional, con reconocimiento dentro de diversos índices de impacto. Estos cambios también consolidaron el interés de numerosos botánicos por publicar en la revista, sobre todo con temáticas de investigación que en otro tipo de publicaciones indizadas no son siempre aceptadas, como por ejemplo, los valiosos inventarios florísticos de nuestra flora. Después de este sobresaliente periodo como editor de nuestra revista, una labor que desarrolló entre 1994-1997, fungió como Presidente de la Sociedad Botánica de México durante el periodo 1997-1999.

 

(9) Dr. José Luis Villaseñor Ríos.

Como botánico que gusta de afrontar grandes retos académicos, el interés de investigación inicial de José Luis fue estudiar la familia con mayor número de especies de México, las asteráceas. Su labor como taxónomo, revisando y esclareciendo este complejo grupo de plantas, ha sido muy importante. No obstante, su interés en la docencia lo fue llevando a buscar formas prácticas de resolver una pregunta cotidiana para muchos colectores de plantas de un país megadiverso como el nuestro ¿A qué familia pertenece esta planta? En colaboración con Miguel Murguía publicó el programa FAMEX, un ambicioso programa de computadora que permite determinar a nivel de familia prácticamente cualquier especie mexicana. Esta colaboración fructificó también en la construcción de un programa similar para los géneros de Asteraceae, llamado GenCoMEx. Un asunto importante de resaltar es que ambos programas pueden ser usados en forma gratuita. Actualmente, José Luis es uno de los botánicos más conocidos del país, debido a la autoridad académica que se le reconoce para revisar de manera crítica cualquier listado florístico que se pretenda publicar en México. Además, es un investigador prolífico, cuyos trabajos están teniendo un fuerte impacto en la percepción del tamaño y distribución de la diversidad florística de nuestro país, pero es posible que dos de sus publicaciones más relevantes para el avance del conocimiento de la flora nacional sean: 1) su artículo sobre la Diversidad y distribución de las Magnoliophyta de México, publicado en Interciencia en 1993 y 2) la publicación sobre Los géneros de las plantas vasculares México, el cual apareció publicado en 1994, en el número 75 del Boletín de la Sociedad Botánica de México.

 

 

(10) Dr. Thomas L. Wendt.

Desde que fue estudiante en Texas, en los Estados Unidos de América, Tom realizó trabajo botánico en México en el desierto Chihuahuense, lo que despertó su interés por la flora del país, aunque sus ojos en aquel entonces estaban enfocados a la familia Polygalaceae, un grupo que a la fecha continua estudiando. Con su incorporación al Colegio de Postgraduados formalizó sus estudios sobre la flora de México, destacando su intenso trabajo para documentar la diversidad florística de la región de Uxpanapa-Chimalapa. Tom exploró, colectó y curó un número importante de ejemplares botánicos de esta región, que fueron la base para su trabajo seminal publicado en 1993 “Composición, afinidades florísticas y orígenes de la flora arbórea de los bosques tropicales del atlántico mexicano”, el cual forma parte del famoso libro Diversidad Biológica de México: orígenes y distribución. Muchas de sus colectan resultaron ser nuevos registros para México o nuevas especies para la ciencia, incluyendo el descubrimiento del interesante género Chiangiodendron, el cual fue dedicado a su colega y amigo Fernando Chiang. Respecto a su trabajo como colector, promovió el interés por colectar los árboles como “arbolero”, es decir, concentrando su atención en los poco conocidos árboles del dosel de las selvas tropicales. Paralelamente a esto, sus colectas de herbario son ejemplares de consulta obligada, debido a la calidad del material y a la información asociada a su colecta. Como profesor, Tom ofreció el primer curso formal de Dendrología y sus clases, tanto de aula como de campo, enriquecieron el conocimiento de jóvenes botánicos sobre las familias de árboles tropicales, lo que promovió que varios de ellos enfocarán sus intereses de investigación en caracterizar la diversidad y taxonomía de los bosques tropicales. No está por demás enfatizar que su colaboración con la Sociedad Botánica de México ha sido constante a través del tiempo, tanto como revisor o como miembro del comité editorial.